martes, 28 de enero de 2014

El trabajo humano en la Doctrina Social Cristiana

El Trabajo Humano

Las directrices de la

encíclica “Laborem Exercens”

Por Bernardo López Ríos *


* Católico, Apostólico y Romano, fiel a las enseñanzas de Su Santidad el Papa Francisco, de Su Santidad Benedicto XVI, Papa Emérito, del Concilio Vaticano II y del Magisterio de la Iglesia Católica

Dedicaremos nuestra atención a la encíclica Laborem Exercens de S.S Juan Pablo II. Fue dada a la publicidad el 14 de septiembre de 1981.

Trata sobre un tema particularmente importante y fundamental de los que constituyen el contenido de los documentos de la enseñanza de la Iglesia en el ámbito de la cuestión social: el trabajo humano.

Se refiere al trabajo intelectual y manual, de investigación y de producción, de dirección y de operación:

de todo trabajo característico del hombre, pues la actividad de las demás creaturas “relacionada con el mantenimiento de la vida, no puede llamarse trabajo”.

La Doctrina Social de la Iglesia


Como acertadamente lo señala el Dr. Manuel Loza Macías, S.J., este documento recuerda que la doctrina social de la Iglesia tiene su fuente en la Sagrada Escritura, especialmente en el Evangelio y en la Tradición.

Este patrimonio tradicional ha sido heredado y desarrollado por las enseñanzas de los Romanos Pontífices desde la Rerum Novarum. (nn 1, 2 y 3)

No corresponde a la Iglesia el aspecto científico y sus consecuencias de los cambios tecnológicos, económicos y políticos de la convivencia humana.

Mira el lado moral, natural y sobrenatural, con base en sus fuentes reveladas, para bien del hombre.

De un modo especial la Iglesia se fija en los aspectos morales de la Justicia y la Paz. De ésta última siguen siendo válidas las enseñanzas de la Pacem in Terris.

Por lo que toca a la Justicia el documento señala una evolución: hasta la Quadragesimo Anno se veía el ámbito de un país, después en la Mater et Magistra, en la Populorum Progresio y en la constitución Gaudium et spes, su objeto se ha ampliado al ámbito internacional. (nn 1, 4 y 2)

En una encíclica posterior, en la Sollicitudo rei socialis, S.S. Juan Pablo II precisaría que la “doctrina social de la Iglesia no es, pues, una ‘tercera vía’ entre el capitalismo liberal y el colectivismo marxista, y ni siquiera una posible alternativa a otras soluciones menos contrapuestas radicalmente, sino que tiene una categoría propia.

No es tampoco una ideología, sino la cuidadosa formulación del resultado de una atenta reflexión sobre las complejas realidades de la vida del hombre en la sociedad y en el contexto internacional, a la luz de la fe y de la tradición eclesial.

Su objetivo principal es interpretar esas realidades, examinando su conformidad o diferencia con lo que el Evangelio enseña acerca del hombre y su vocación terrena y, a la vez, trascendente, para orientar en consecuencia la conducta cristiana.

Por tanto, no pertenece al ámbito de la ideología, sino al de la teología, y especialmente de la teología moral” (Sollicitudo rei socialis n 41).

Lo nuevo de la encíclica


Lo propio de esta encíclica es “poner de relieve” que el trabajo humano es una clave, “quizá la clave esencial, de toda la cuestión social” (n 3) desde el punto de vista del bien del hombre.

Trata de que “se descubran los nuevos significados del trabajo humano y que se formulen asimismo los nuevos cometidos que en este campo se brindan a cada hombre, a cada familia, a cada nación, a todo el género humano y, finalmente, a la misma Iglesia”. (n 2)

El hombre

El documento toma como punto central de referencia al hombre.

El que la encíclica Redemptor Hominis vio que “es el camino primero y fundamental de la Iglesia” (n 1) y que “como imagen de Dios es una persona, es decir, un ser subjetivo capaz de obrar de manera programada y racional, capaz de decidir acerca de sí y que tiende a realizarse a sí mismo. (n 6)

Los primeros principios

A lo largo de la encíclica se descubre que el orden querido por Dios, a la luz del pensamiento teológico y de la ciencia socioeconómica se basa en estos principios:

1.    “Primer principio de todo el ordenamiento ético-social: el principio del uso común de los bienes” (nn 14, 18 y 19).

2.    “Como persona el hombre es sujeto del trabajo” (n 6)

3.    “El derecho a la propiedad privada como subordinado al derecho al uso común, al  destino universal de los bienes” (n 14)

4.    El capital.- “donación por parte de la naturaleza, y en definitiva por parte del Creador” (n 12) y “el conjunto de los medios es fruto del patrimonio histórico del trabajo humano” (n 12.) – de ningún modo se puede separar del trabajo, ni contraponerse entre sí, “ni menos aún, los hombres concretos que están detrás de estos conceptos”. (n 13)

5. “El principio de la prioridad del trabajo respecto al capital es un postulado que pertenece al orden moral social”. (n 15)

Conceptos nuevos

Al esclarecimiento de estos principios contribuye la introducción de dos conceptos de trabajo y dos conceptos de empresario.

El trabajo objetivo es un instrumento o medio que el hombre tiene para dominar el mundo visible: es la dimensión objetiva del trabajo. (n 5)

Su dimensión subjetiva o trabajo subjetivo es el hombre mismo, la persona, que domina, que tiene señorío, y que por eso es “imagen de Dios”.

Por tanto, es lógico cuando se habla de la superioridad del trabajo sobre el capital en toda la encíclica se está haciendo referencia a este aspecto subjetivo, a no ser que otra cosa se indique expresamente.

El “empresario directo es la persona o la institución, con la que el trabajador estipula directamente el contrato de trabajo, según determinadas condiciones” (n 16).

Empresario indirecto es el conjunto de elementos decisivos para la vida económica en la configuración de una determinada sociedad y Estado” (n 17).

Bajo este concepto se incluyen: personas, contratos colectivos, principios de comportamiento, sistema económico, toda la sociedad, el Estado, las conexiones entre los Estados, las dependencias recíprocas entre países y empresas, como son las multinacionales o transnacionales (n 17).

En el simposio internacional de la Fundación Konrad Adenauer sobre la encíclica Laborem exercens realizado en Roma en mayo de 1983, se hicieron valiosas aportaciones sobre este punto:

Renato Poblete Barth y Jorge Rodríguez Grossi resaltan que el Papa reconoce la existencia del empresario directo, que es quien inmediatamente se relaciona con el trabajador para efectos productivos, y del empresario indirecto que es la sociedad.

Esta se expresa a través del Estado democrático en consecuencia), quien tiene la responsabilidad de velar por el Bien Común, dentro del cual el digno trato al trabajador y la remuneración justa a éste constituyen parte fundamental.

Rudolf Uertz apunta que otra peculiaridad de la encíclica es el concepto de “empresario indirecto” al que el Papa introduce, en no poca medida, para asegurar una mayor coherencia del documento...

Aunque con esto no se hace referencia exclusivamente a instituciones y personas oficiales, se subraya sin embargo la importancia del Estado y también del orden político y del ordenamiento jurídico para una política laboral justa.

Eduard Gaugler recuerda que, con sus consideraciones acerca del ‘empresario indirecto’, la encíclica Laborem exercens ha puesto claramente de manifiesto que para el cumplimiento de los requerimientos humanitarios hay fuerzas poderosas que actúan sobre el empresario.

Especialmente el Estado y los sindicatos limitan el ámbito de acción político-empresarial.

Klaus Wiegelt afirma que el empresario directo es responsable pero también lo es el “indirecto” ya que de él depende todo un “entramado de condicionamientos” que influye en el comportamiento del empresario directo.

A ello se agregan “dependencias recíprocas”, especialmente en el actual sistema de la economía mundial, de manera tal que “en cierto sentido, el conjunto de elementos decisivos para la vida económica en la configuración de una determinada sociedad y Estado” (n 17) pertenecen al concepto de empresario indirecto y constituyen su responsabilidad.

En realidad esta responsabilidad tiene que ser entendida sólo como responsabilidad política...

Desde el punto de vista cristiano, las estructuras – o como dice el Papa Juan Pablo II: “el entramado de condicionamientos” (n 17) – y la responsabilidad del hombre, es decir, su libertad, son recíprocamente inseparables.

Este es el enunciado central sobre la relación entre empresario “directo” e “indirecto”.

De aquí se sigue que las estructuras tienen que ser adecuadas al hombre tal como él es: simul iustus et peccator. En caso contrario, su dignidad no sería captada y respetada.

Para Klaus König, la encíclica Laborem exercens nos ofrece un motivo para reflexionar nuevamente con mayor intensidad, a más de los problemas de una administración democrática o hasta democratizada, que fueran muchas veces discutidos en los últimos años, acerca del “Estado trabajador”.

Y aquí hay especialmente una distinción que estimula la reflexión acerca de las funciones de formación de sistemas y de conducción del mundo en torno que cumple la administración pública, es decir, la distinción entre empresario “directo” e “indirecto”.

La administración pública es ambas cosas. En el servicio público, millones de personas encuentran sus puestos de trabajo y están vinculadas con los organismos públicos a través de una relación laboral directa.

Además, la encíclica Laborem exercens pone claramente de manifiesto que, detrás de las relaciones laborales directas, hay diferentes factores que influyen sobre ellas.

Entre estos factores se cuentan contratos colectivos de trabajo, principios de comportamiento socio-económico y, especialmente, el Estado, que es a quien le corresponde llevar a cabo una política laboral justa.

Así pues, tenemos que considerar a la administración pública por lo pronto bajo dos aspectos, es decir, en tanto empresario “directo” e “indirecto”.

Pues evidentemente lo que importa es conocer las interdependencias de ambas funciones y, además, ponerse de acuerdo acerca del cambio social al que también está sometida la vida laboral en el sector público...

Tenemos que recordar que la tradicional eficacia de la administración alemana se basa en un fundamento con elementos religiosos y en la ética laboral y profesional.

El presupuesto realmente decisivo de una administración eficiente es la herencia histórica de una ética del deber.

No podemos eliminarla sin más en el Estado y en la sociedad. La encíclica Laborem exercens contribuye a la obtención de una concepción del mundo de derechos y deberes equilibrados en la vida laboral, en el ámbito de los asuntos públicos.

Enrique Pérez Olivares concluye que la encíclica incluye al Estado en la categoría de “empresario indirecto” y por tanto le origina una “verdadera responsabilidad” ya que “determina sustancialmente” algunos aspectos de la relación de trabajo, condiciona así el comportamiento del empresario directo cuando éste concreta la relación laboral por medio del contrato de trabajo.

El texto papal, además de insistir en el tema de la política laboral justa en el ámbito del Estado, anota cómo la interdependencia internacional lleva necesariamente a plantearse el tema en el ámbito de las relaciones internacionales y de la acción de las organizaciones internacionales.

Una precisión sobre la propiedad

De acuerdo con los principios, la propiedad de los medios de producción según la doctrina social católica,

“nunca se ha entendido de modo que pueda constituir un motivo de contraste social en el trabajo” (n 14), y los bienes “no pueden ser poseídos contra el trabajo,

no pueden ser ni siquiera poseídos para poseer, porque el único título legítimo para su posesión – y esto ya sea en la forma de la propiedad privada, ya sea en la de la propiedad pública o colectiva -, es que sirvan al trabajo” (n 14).

Además, “la doctrina de la Iglesia...sobre el derecho a la propiedad privada, incluso cuando se trata de los medios de producción...se aparta radicalmente del programa del colectivismo, proclamado por el marxismo y realizado en diversos países del mundo en los decenios siguientes a la época de la Encíclica (Rerum Novarum) de León XIII...

se diferencia al mismo tiempo del programa del capitalismo, practicado por el liberalismo y por los sistemas políticos, que se refieren a él” (n 14).

Una imagen coherente del proceso económico

La “imagen coherente, teológica y al mismo tiempo humanística” (n 13) del proceso económico en general sería aquella en la que se diera “la compenetración recíproca entre el trabajo y lo que estamos acostumbrados a llamar el capital” (n 13).

Y el documento da una explicación:

“El hombre, trabajando en cualquier puesto de trabajo, ya sea éste relativamente primitivo o bien ultramoderno, puede darse cuenta fácilmente de que con su trabajo entra en un doble patrimonio, es decir, en el patrimonio de lo que ha sido dado a todos los hombres con los recursos de la naturaleza y de lo que los demás ya han elaborado anteriormente sobre la base de estos recursos, ante todo desarrollando la técnica, es decir, formando un conjunto de instrumentos de trabajo, cada vez más perfectos: el hombre, trabajando, al mismo tiempo reemplaza en el trabajo a los demás” (n 13).

“El hombre es en ella el señor de las creaturas, que están puestas a su disposición en el mundo visible.

Si en el proceso del trabajo se descubre alguna dependencia, ésta es la dependencia del Dador de todos los recursos de la creación, y es a su vez la dependencia de los demás hombres, a cuyo trabajo y a cuyas iniciativas debemos las ya perfeccionadas y ampliadas posibilidades de nuestro trabajo.

De todo esto que en el proceso de producción constituye un conjunto de cosas, de los instrumentos, del capital, podemos solamente afirmar que condiciona el trabajo del hombre; no podemos, en cambio, afirmar que ello constituya casi el sujeto anónimo que hace dependiente al hombre y su trabajo” (n 13).

El conflicto entre trabajo y capital

“La antinomia entre trabajo y capital no tiene su origen en la estructura del mismo proceso de producción, y ni siquiera en la del proceso económico en general.

Tal proceso demuestra en efecto la compenetración recíproca entre el trabajo y...el capital; demuestra su vinculación indisoluble” (n 13).

“La ruptura de esta imagen coherente, en la que se salvaguarda estrechamente el principio de la primacía de la persona sobre las cosas, ha tenido lugar en la mente humana” (n 13). O sea, que el hombre es quien ha violentado este orden.

Recuerda la explotación del trabajador por los empresarios en el pasado y advierte que aún hoy se puede continuar o reaparecer esta situación con la aceptación del economismo que sólo ve en el trabajo la finalidad económica y con el materialismo que subordina lo espiritual y personal a la realidad material. Y esto a nivel nacional e internacional. (n 13)

El materialismo marxista no es solución

“Es evidente que el materialismo, incluso en su forma dialéctica, no es capaz de ofrecer a la reflexión sobre el trabajo humano bases suficientes y definitivas para que la primacía del hombre sobre el instrumento-capital, la primacía de la persona sobre las cosas, pueda encontrar en él una adecuada e irrefutable verificación y apoyo.

También en el materialismo dialéctico el hombre no es ante todo sujeto del trabajo y causa suficiente del proceso de producción, sino que es entendido y tratado como dependiente de lo que es material, como una especie de resultante de las relaciones económicas y de producción predominantes en una determinada época” (n 13).

Recuerda además Juan Pablo II que el materialismo dialéctico marxista con base en la filosofía de Marx y Engels, tiene un programa que lleva como vía única “la lucha de clases” en una revolución social para tomar el poder y establecer el socialismo cuyo primer paso será “la colectivización de los medios de producción” (n 11).

“Los grupos inspirados por la ideología marxista como partidos políticos, tienden, en función del principio de la dictadura del proletariado, y ejerciendo influjos de distinto tipo, comprendida la presión revolucionaria, al monopolio del poder en cada una de las sociedades...

Según los principales ideólogos y dirigentes de ese amplio movimiento internacional, el objetivo de ese programa de acción es el de realizar la revolución social e introducir en todo el mundo el socialismo y, en definitiva, el sistema comunista” (n 11).

La socialización en sí, no resuelve el problema


Siempre con la mira fija en resolver el conflicto entre los hombres del capital y los hombres del trabajo, de modo que el hombre sea “persona”, dice el Papa:

“la simple sustracción de esos medios de producción (el capital) de las manos de sus propietarios privados, no es suficiente para socializarlos de modo satisfactorio” (n 14).

Pues, al “pasar a ser propiedad de la sociedad organizada, quedando sometidos a la administración y al control directo de otro grupo de personas, es decir, de aquellas que, aunque no tengan su propiedad por más que ejerzan el poder dentro de la sociedad, disponen de ellos a escala de la entera economía nacional, bien de la economía local.

Este grupo dirigente y responsable puede cumplir su cometido de manera satisfactoria desde el punto de vista de la primacía del trabajo; pero puede cumplirlo mal, reivindicando para sí al mismo tiempo el monopolio de la administración y disposición de los medios de producción, y no dando marcha atrás ni siquiera ante la ofensa de los derechos fundamentales del hombre” (n 14).

Por tanto, “se puede hablar de socialización únicamente cuando quede asegurada la subjetividad de la sociedad, es decir, cuando toda persona, basándose en su propio trabajo, tenga pleno título a considerarse al mismo tiempo copropietario de esa especie de gran taller de trabajo en el que se compromete con todos” (n 14).

En búsqueda de solución

Ante todo, afirma el documento pontificio: “sigue siendo inaceptable la postura del rígido capitalismo, que defiende el derecho exclusivo a la propiedad privada de los medios de producción, como un dogma intocable de la vida económica” (n 14).

Recuerda a este propósito las modificaciones propuestas por la Iglesia como “las que se refieren a la copropiedad de los medios de trabajo, a la participación de los trabajadores en la gestión y/o en los beneficios de la empresa, al llamado accionarado del trabajo y otras semejantes” (n 14),

pero alerta sobre la precipitación en esto, pues “estas múltiples y tan deseadas reformas no pueden llevarse a cabo mediante la eliminación apriorística de la propiedad privada de los medios de producción” (n 14).

También señala el Romano Pontífice que “sigue siendo evidente que el reconocimiento de la justa posición del trabajo y del hombre del trabajo dentro del proceso productivo exige varias adaptaciones en el ámbito del mismo derecho a la propiedad de los medios de producción;

y esto teniendo en cuenta... ante todo la realidad y la problemática... en lo que concierne al llamado Tercer Mundo y a los distintos nuevos países que han surgido... en lugar de los territorios coloniales de otros tiempos” (n 14).

El deber y la dignidad del trabajador

El deber de trabajar lo deriva el documento pontificio de que el Creador lo ha ordenado, (n 25.) de lo que lo necesita el mantenimiento y desarrollo de la propia humanidad, de la familia, de la sociedad, de la nación (n 25) y de la entera familia humana.

Su dignidad proviene de que mediante su trabajo participa en la obra del Creador” (n 25.), le “imita” tanto trabajando como descansando, sirve a “sus hermanos y contribuye de modo personal a que se cumplan los designios de Dios en la historia” (n 25),

coopera con Cristo que fue trabajador, a la Redención, especialmente con lo que tiene de fatiga el trabajo pues “este dolor unido al trabajo señala el camino de la vida humana sobre la tierra y constituye el anuncio de la muerte” (n 27).

Deberes del empresario indirecto

1º. Ante el desempleo: a “otorgar las convenientes subvenciones indispensables para la subsistencia de los trabajadores desocupados y de sus familias” (n 18);

“planificación global” (n 18) por el Estado pero “con una coordinación justa y racional, en cuyo marco debe ser garantizada la iniciativa de las personas, de los grupos libres, de los centros y complejos locales de trabajo” (n 18);

“colaboración internacional” (n 18) con acuerdos y tratados; ayuda de “las organizaciones internacionales” (n 18).

2º “La continua revalorización del trabajo humano” (n 18) tanto en su aspecto objetivo como en el subjetivo.

3º “Un adecuado sistema de instrucción y educación” (n 18) que prepare al trabajo.

Deberes del empresario directo

1º “La justa remuneración por el trabajo realizado” (n 19):

a)   familiar, o sea para fundar y mantener dignamente una familia y asegurar su futuro (n 19);
b)    que no obligue a la mujer a descuidar su carácter específico en su misión materna (n 19).

2º Algunas otras prestaciones: a) asistencia sanitaria; b) descanso (domingo y vacaciones); c) pensiones; d) seguro de vejez y de accidentes laborales (n 19).

3º “Ambientes de trabajo y a procesos productivos que no comporten perjuicio a la salud física de los trabajadores y no dañen su integridad moral” (n 19)

Deberes de uno y otro empresario

Respetar el derecho a asociarse: asociaciones o uniones que tengan como finalidad la defensa de los intereses vitales de los hombres empleados en diversas profesiones” (n 20).

1º Origen de los sindicatos:

“han crecido sobre la base de la lucha de los trabajadores, del mundo del trabajo y ante todo de los trabajadores industriales para la tutela de sus justos derechos frente a los empresarios y a los propietarios de los medios de producción” (n 20)

2º Su importancia: son “un elemento indispensable de la vida social” (n 20).

3º No son uniones exclusivas de los obreros: Todos los hombres pueden tenerlos y “existen...sindicatos de los agricultores y de los trabajadores del sector intelectual, existen además las uniones de empresarios” (n 20)

4º Su espíritu: no deben ser “el exponente de la lucha de clase”, sino “un exponente de la lucha por la justicia social”, “a favor del justo bien” pero “no es una lucha contra los demás”, “por eliminar al adversario” (n 20)

5º Actividades múltiples: instrucción, educación, promoción (universidades laborales o populares; cursos y programas de formación) (n 20).

6º La huelga: “Este es un método reconocido por la doctrina social católica como legítimo en las debidas condiciones y en los justos límites”.

Es un “medio extremo” y “no se puede abusar de él”. No deben sufrir sanciones penales personales por participar en ella” los trabajadores. (n 20)

7º La Política: 

Entran en la política, “entendida ésta como una prudente solicitud por el bien común”, los sindicatos, pero “no tienen carácter de partidos políticos que luchan por el poder y no deberían ni siquiera ser sometidos a las decisiones de los partidos políticos o tener vínculos demasiado estrechos con ellos”, para no ser instrumentalizados para otras finalidades. (n 20)

Dignidad del trabajo agrícola

En especial Juan Pablo II dedica algunos párrafos a este trabajo que “reviste una importancia fundamental” (n 21).

Enumera las dificultades propias de él: esfuerzo físico, escasa estima, falta de adecuada formación profesional y de medios apropiados, individualismo sinuoso al lado de situaciones objetivamente injustas.

Particularmente en los países en vías de desarrollo se notan problemas de tierras ajenas, latifundios, carencias de tutela legal para personas y posesiones, largas jornadas, pagas miserables, abandono en tierras cultivables, desconocimiento efectivo de títulos legales de posesión.

En los países industrializados la poca participación en las opciones decisorias, desconocimiento del derecho a la libre asociación (n 21). Contra esta situación “es menester proclamar y promover la dignidad del trabajo...agrícola” (n 21).

Los discapacitados

Habiendo escrito una encíclica sobre la misericordia no era posible que el Papa olvidase en esta, del trabajo, a los discapacitados. Recuerda que estas personas son “también sujetos plenamente humanos, con sus correspondientes derechos innatos, sagrados e inviolables” (n 22).

Por tanto hay que darles trabajo adecuado, capacitarlos, no discriminarlos, promoverlos justamente, remunerarlos en justicia y quitarles los obstáculos. Deberes estos que recaen tanto en el empresario directo como sobre el indirecto. (n 22)

Los emigrantes

La emigración por el trabajo es reconocida por el Papa como un “mal necesario” (n 23), pero “el hombre tiene derecho a abandonar su país de origen”, a volver a él, “y a buscar mejores condiciones de vida en otro país” (n 23).

Hay que evitar que esto traiga mayores males morales y que el inmigrado se encuentre en desventaja con los nacionales (n 23).

La espiritualidad del trabajo

La Iglesia “ve un deber suyo particular en la formación de una espiritualidad del trabajo” (n 24).

Por eso inculca el “significado que el trabajo tiene ante los ojos de Dios, y mediante el cual entra en la obra de la salvación al igual que sus tramas y componentes ordinarios” (n 24).

Ese significado está en que “responde a la voluntad de Dios” que el hombre domine “el mundo en justicia y santidad” (n 25) y así participe “en la obra del Creador” (n 25) tanto cuando trabaja como cuando descansa, viendo al descanso como un anticipo del “descanso que el Señor reserva a sus siervos y amigos” (n 25).

En la época actual es especialmente necesario que la “espiritualidad cristiana del trabajo llegue a ser patrimonio común de todos” y que “demuestre aquella madurez, que requieren las tensiones y las inquietudes de la mente y del corazón” (n 25).

Respecto a esto el Papa recuerda las palabras de la constitución Gaudium et spes n 34: “Los cristianos, lejos de pensar que las conquistas logradas por el hombre se oponen al poder de Dios y que la criatura racional pretende rivalizar con el Creador, están, por el contrario, persuadidos de que las victorias del hombre son signo de la grandeza de Dios y consecuencia de su inefable designio.

Cuanto más se acrecienta el poder del hombre, más amplia es su responsabilidad individual y colectiva...El mensaje cristiano no aparta a los hombres de la edificación del mundo ni los lleva a la despreocupación del bien ajeno, sino que, al contrario, les impone como deber el hacerlo” (n 25).

Jesucristo santificó el trabajo pues “él mismo era hombre del trabajo” y como Dios miró “con amor al trabajo”, según varios textos del Antiguo Testamento (n 26), de las parábolas evangélicas (n 26), de la doctrina del Apóstol Pablo: “El que no quiere trabajar no coma” (n 26) y del Vat. II (n 26).

La misma penalidad del trabajo, inevitable, “señala el camino de la vida humana sobre la tierra y constituye el anuncio de la muerte” (n 27).

Por ella “en el trabajo humano el cristiano descubre una pequeña parte de la cruz de Cristo y la acepta con el mismo espíritu de redención, con el cual Cristo ha aceptado su cruz por nosotros” (n 27).

Y por ella se prenuncia la resurrección en cuanto que recuerda que “de nada le sirve al hombre ganar todo el mundo si se pierde a sí mismo”.

Con todo “la espera de una tierra nueva no debe amortiguar, sino más bien avivar, la preocupación de perfeccionar esta tierra, donde crece el cuerpo de la nueva familia humana, el cual puede de alguna manera anticipar un vislumbre del siglo nuevo” (n 27).

“Así la Laborem exercens está en línea con las dos primeras Encíclicas del actual Pontífice: la Redemptor hominis (1979) y la Dives in misericordia (1980):

Cristo, Redentor del hombre, y rico en misericordia para con él, proyecta la luz de su mensaje liberador y de su gracia divina sobre el trabajo humano, considerado por la Encíclica en sus diversos aspectos, perspectivas e implicaciones, con palabras incisivas y proposiciones resolutivas que plantean reformas urgentes y audaces”.

“Esta Encíclica está llamada a producir un impacto formidable en el mundo que mira a la frontera del año 2000.

Es un documento decisivo que señala los caminos a través de los cuales la humanidad, una “humanidad nueva”, podrá entrar gallardamente en el tercer milenio de la historia, iluminada por el mensaje del Evangelio”. (L’Osservatore Romano)

Un simposio internacional para concretar la encíclica Laborem exercens

S.S. Juan Pablo II dirigió un discurso a los participantes del Simposio Internacional de la Fundación Konrad Adenauer sobre la encíclica Laborem Exercens realizado en Roma en mayo de 1983, en el cual, entre otras cuestiones, les dijo:

Con razón, entre otras consideraciones fundamentales, se han planteado Ustedes la cuestión sobre las posibilidades concretas de realizar más ampliamente la dignidad humana, la solidaridad, la justicia y la libertad, de acuerdo con las coordenadas de este escrito social.

O dicho de otra manera:

¿Cómo se pueden mejorar las condiciones reales económicas, sociales y políticas en los diferentes países y continentes a partir de la Laborem Exercens así como los grandes documentos papales anteriores respecto a la cuestión social?

Se trata pues de concretar. Eso corresponde exactamente a las intenciones de esta Encíclica social del Magisterio Papal.

Ésta presenta los principios fundamentales, tomados de la imagen humana que comporta la fe católica. Necesariamente se queda en el ámbito de lo más general.

El Magisterio de la Iglesia tiene que ejercer esta reserva y sólo puede hacer afirmaciones de principios respecto a los temas sociales y económicos.

Sin embargo, es igualmente verdadero y necesario que haya una concretización bajo la responsabilidad de cada Iglesia particular y con la ayuda de los medios adecuados científicos y técnicos en los ámbitos de la sociología, de la política social y de la economía.

Los principios de la Encíclica piden una concretización

La ausencia de modelos concretos en la Encíclica, de ninguna manera puede llevar a eludir cómodamente su utilización concreta, amparándose en el argumento de que en realidad no muestra caminos prácticos.

Ciertamente la propuesta y ensayo de tales modelos se da también en la confrontación con las exigencias del ámbito material y concreto, como por ejemplo la eficacia económica.

Esta confrontación, normal en sí misma, sin embargo no puede ser decidida por principios y de antemano en beneficio de las así llamadas presiones de facto. Justamente eso es lo que quiere poner de manifiesto.

... considero especialmente razonable y significativo que en su asamblea se confronten la experiencia europea con la latinoamericana.

Permítanme finalmente asegurarles, que espiritualmente sigo sus deliberaciones y que incluyo en mis oraciones el buen éxito de estas jornadas. Que Dios bendiga su actividad y quiera que sea para bien de los hombres.

Bibliografía

S.S. Juan Pablo II, encíclica Laborem exercens, en L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, domingo 20 de septiembre, Ciudad del Vaticano, 1981

Manuel Loza Macías, S.J., La encíclica Laborem exercens, en Milicia, revista de las Congregaciones Marianas, núms. 375-376, marzo-abril, México 1982, pp. 10-14

- Mensajes sociales para el mundo de hoy, Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (IMDOSOC), México 1992

- Ética Social, Universidad Pontificia de México, 1998

- A propósito de la Doctrina  Social de la Iglesia, Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (IMDOSOC), México 1989

- A propósito de la encíclica Mater et Magistra, Colección Panorama, No. 9, JUS, México 1963  

Bibliografía complementaria

Once Grandes Mensajes, Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), Madrid, 1993

Bernardo López Ríos, La Doctrina Social Cristiana (tercera parte): La encíclica Laborem exercens, en Disidencias, boletín de Ciencias Políticas y Administración Pública, año 5, núms.. 34-35, marzo-abril, ENEP Acatlán, UNAM, México, 1983, pp. 12-23

La Dignidad del Trabajo, un diálogo sobre la encíclica Laborem exercens, Fundación Konrad Adenauer, Western Germany, 1985:

La concreción de la Doctrina Social, discurso de S.S. Juan Pablo II a los participantes del simposio internacional de la Fundación Konrad Adenauer sobre la encíclica Laborem Exercens, realizado en Roma del 22 al 29 de mayo de 1983, pp. 15-17

Renato Poblete Barth y Jorge Rodríguez Grossi, La encíclica Laborem exercens y los desafíos morales que presenta en una economía de mercado, pp. 207-224

Rudolf Uertz, Las ideas rectoras para un ordenamiento económico y social en la encíclica Laborem exercens, pp. 25-34

Eduard Gaugler, La empresa en el campo de tensiones de las exigencias de la economía empresarial y de los requerimientos humanitarios, pp. 69-85

Klaus Wiegelt, Equilibrio social y justicia social en diferentes ordenamientos económicos y sociales, pp. 188-206

Klaus König, El Estado Social de Derecho como “empresario directo e indirecto”: presupuestos de una administración eficiente, pp. 225-237

Enrique Pérez Olivares, La configuración del Estado Social de Derecho, pp. 238-251

lunes, 27 de enero de 2014

¿Qué hay detrás de las sectas?





¿Qué hay detrás de las sectas?

Por Bernardo López Ríos *

* Católico, Apostólico y Romano, fiel a las enseñanzas de Su Santidad el Papa Francisco, de Su Santidad Benedicto XVI, Papa Emérito, del Concilio Vaticano II y del Magisterio de la Iglesia Católica

En 1969-70, “Rockefeller, después de recorrer casi todos los países de América Latina, informó al Congreso de los Estados Unidos que había que contrarrestar la labor de la Iglesia Católica,

“la que, al despertar en los pueblos la conciencia de su dignidad, se constituía en la principal fuerza opositora a los intereses de Estados Unidos en América Latina y, en consecuencia, había que anularla o dividirla hasta donde fuera posible. 

“Entonces, el Congreso programó un sucesivo y creciente envío de misioneros mormones para debilitar la unidad de la Iglesia Católica y destinó millones de dólares para que se construyeran templos mormones en toda América Latina. 

“También en sus visitas domiciliarias los mormones ofrecen dólares y viajes a los Estados Unidos para que la gente se cambie a su religión”.

S.S. Benedicto XVI, Papa Emérito, señaló cuando era Cardenal:

“En el mismo intento de describir el marco de un diálogo entre Iglesia y economía, he encontrado un cuarto aspecto, que se hace patente en una conocida sentencia, pronunciada por Theodore Roosevelt en 1912: 

«Pienso que la asimilación de los países latinoamericanos a los Estados Unidos será larga y difícil mientras esos países sigan siendo católicos». 

“En esta misma línea, en un discurso dado en Roma en 1969, 
Rockefeller propuso sustituir allí a los católicos por cristianos de otras confesiones: intento que está en plena marcha, como es notorio”.

En efecto:

Rockefeller, en 1960-1970 recorrió América Latina y preparó un Informe en el que están presentes estas ideas:

La Iglesia Católica ha dejado de ser un aliado de confianza para los Estados Unidos y ya no es garantía para la estabilidad social del continente... y por el contrario, se transforma en un peligro porque concientiza a las masas.

Rockefeller recomendó:

Dar apoyo a los grupos fundamentalistas cristianos e iglesias tipo Moon y Hare Krishna como una manera de contrarrestar la naciente Teología de la Liberación. 

(Cf. Francisco Sampedro Nieto, C.M. SECTAS y otras doctrinas en la actualidad, Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), México, 1993).

“En 1980, el Informe de Santafé propone «una nueva política interamericana para los años 80», reiterando esa alerta frente a la Iglesia católica;

“en la XVII Conferencia de las Fuerzas armadas americanas (excluida Cuba), hubo un informe secreto sobre la teología de la liberación;

“y en 1988, un segundo informe presentado en Santafé, propone «una estrategia para América latina en los años 90», con las mismas precauciones frente a un catolicismo comprometido en lo social.

“Entonces irrumpen de forma espectacular en América latina cultos pentecostales y orientalistas, y predominan los regímenes militares de seguridad nacional”.

El muy importante investigador y escritor, Robin de Ruiter, señala que:
En 1970, un importante banco norteamericano, a la sazón el banco más poderoso de la tierra, le concedió al coreano de origen japonés, Sun Myung Moon, líder de la Iglesia de la Unificación (los moonies”), un crédito importantísimo.
Uno de sus directores elaboró un informe en el que insistió en la necesidad de sustituir a los católicos en Hispanoamérica por iglesias como los “moonies”.
Al igual que ciertos poderosos banqueros, Moon es un globalista fanático. Su Iglesia de la Unificación pretende hacer que la cristiandad se rija con las mismas reglas internacionales que los economistas de la globalización han planeado para juntar a todas las naciones del mundo.
Para alcanzar esta meta, la gente de estos conglomerados tenía que infiltrar y neutralizar las fuerzas patrióticas de la llamada ala derecha republicana, que se oponía al sueño de un Nuevo Orden Mundial anticristiano.
Si se observa atentamente, eso es precisamente lo que Moon pretende. Estas instituciones bancarias han donado también considerables cantidades de dinero para apoyar el despliegue de la Hare Krisna.
También tienen muchos lazos con la Iglesia de la Cienciología (Dianética), la Ciencia Cristiana, el Ejército de Salvación, y los Bautistas.
Así mismo, extienden su influencia sobre la Iglesia mormona, que tiene su cuartel general en Salt Lake City, bajo el nombre de Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Samuel W. Taylor, en su libro Rocky Mountain Empire (“The Later Day Saints Today”, p. 66), publicado en 1978, muestra que estos grupos financieros han dado también mucho dinero para ayudar a los mormones.
Estos grupos de poder económico, la Iglesia de la Cienciología, los Testigos de Jehová, y los moonies”, tienen muchos lazos con los mormones y están también implicados en el control de denominaciones cristianas.
Es interesante saber que entre los más destacados masones de alto nivel no sólo se encuentran todos los líderes de los mormones, sino también otros como el difunto Herbert W. Armstrong, fundador de la Iglesia de Dios Universal (que publica la revista La Pura Verdad), todos los líderes religiosos de los Testigos de Jehová, así como ciertos líderes evangelistas.

Recordemos que la masonería es una sociedad secreta que tiene como objetivo la destrucción de la Iglesia Católica:

Estas organizaciones no sólo han sido establecidas para controlar la religión, sino que son también fundaciones exentas de impuestos, utilizadas por las familias "iluminadas" para evadir impuestos y ocultar su riqueza, al mismo tiempo que mantienen su poder financiero.

“La prensa controlada las hace aparecer como organizaciones caritativas, cuando en realidad muchos de los donativos de estas fundaciones son para su propio provecho.

(Cf. Robin de Ruiter, "El Cártel de las Sectas", en El poder oculto detrás de los Testigos de Jehová, San Pablo, México, 2009, pp. 213-215).

Cuando Robin de Ruiter habla de las familias “iluminadas”, se refiere a lo siguiente:

En su primer libro sobre “El anticristo”, Poder oculto detrás del Nuevo Orden Mundial, Una advertencia para la Cristiandad, Robin de Ruiter afirma que:

Todos los caminos de la investigación sobre “La Conspiración Mundial” se podría decir que conducen a los “Iluminados” o los “Illuminati”, una sociedad secreta fundada el 1º de mayo de 1776 por Adam Weishaupt, profesor de la Universidad de Ingolstadt, Baviera.

Weishaupt estableció una complicada jerarquía de grados secretos. Su proyecto consistía en copiar el poder en todos los reinos mediante una legión de conspiradores que gobernarían desde la sombra, siguiendo un plan preciso de dominio universal.

Si uno echa un vistazo a la historia entre bastidores se topará con los “Iluminados”. Ellos han endeudado a los reyes, manipulado reinos, creado guerras y le han dado a las relaciones internacionales entre los países su forma actual.

Los “Iluminados” han estado profundamente involucrados en todas las revoluciones que han estallado después de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. Esto incluye la Revolución Francesa, que condujo al exterminio de por lo menos 100,000 personas durante el reinado del “Terror” que le siguió.

En nuestros días existe la sociedad de la “Mesa Redonda”, que fue fundada en 1891, como la sucesora del grupo de Wieshaupt.

La Mesa Redonda aboga, en clara relación con las ideas de los iluminados, por la destrucción de todas las soberanías nacionales y su rendición a un cuerpo gobernante elitista, prototipo del Nuevo Orden Mundial…

Una de las piedras angulares de los iluminados es la francmasonería o simplemente masonería.

Durante una reunión de todas las logias masónicas, celebrada en Wilhelmsbad en 1782, se firmó una alianza entre los iluminados y esa sociedad secreta.

¿Cuáles son las familias iluminadas dirigentes y quiénes son sus aliados?

El que investiga la élite de los iluminados se enfrenta a un trabajo arduo, pues esas familias han hecho el mayor esfuerzo por ocultar sus huellas a través de la historia.

Fritz Springmeier, uno de los investigadores que se han ocupado más a fondo de nuestro tema, nombra, entre otros, los siguientes nombres:

Los Rothschild, los Warburg, los Rockefeller, los DuPont, los Russell, los Bundy, los Onassis, los Kennedy, los Collins, los Freeman, los Astor y los Li….

Hay que tener en cuenta que no pretendo sugerir que todo el que lleve uno de esos apellidos está involucrado. Muchos de ellos ni siquiera saben lo que está pasando.

(Cf. Robin de Ruiter, “El anticristo”, Poder oculto detrás del Nuevo Orden Mundial, Una advertencia para la Cristiandad, (San Pablo, México, 2012, pp. 17-18, 37 y 93-94).

El investigador Luis Eduardo López Padilla señala que:

“El nombre de la secta, “Iluminados”, significa que sus miembros han sido iniciados en las enseñanzas secretas de Lucifer, el supuesto dador de luz o fuente de inspiración, de acuerdo con la doctrina de la francmasonería iluminada.

“A mayor abundamiento, los “Iluminados” se crearon con un propósito: llevar adelante los planes de la Alta Masonería para crear un Nuevo Orden Mundial”.


(Cf. Luis Eduardo López Padilla, El Nuevo Orden Mundial, La Conspiración de la Masonería y la Alta Finanza para derrocar el Orden Social Cristiano e imponer en el mundo un solo Gobierno Mundial, México, 2005, p. 37).

Robin de Ruiter también ha investigado que:

“La Asociación de Ministerios Evangélicos de Wheaton, conocida también como Visión Mundial (World Vision), es una organización evangélica internacional que ha hecho espionaje para la CIA en el sureste de Asia.

“Muchos investigadores creen que esta organización es usada como una tapadera mundial para el reclutamiento y entrenamiento de asesinos.

“Visión Mundial estuvo presente en campos utilizados por la CIA en la frontera de Honduras para reclutar mercenarios contra Nicaragua.

“World Vision y los grupos evangélicos relacionados con ella estuvieron presentes también en Líbano, cuando la falange fascista masacró a los palestinos”.

(Cf. Robin de Ruiter, El anticristo II, El fin de la libertad de los pueblos se acerca, San Pablo, México, 2005, pp. 234-235).

En efecto:

Se ha descubierto que las sectas protestantes son un arma que usan los poderosos de Estados Unidos para espiarnos, dominarnos y controlarnos espiritual y materialmente.

El gobierno de los Estados Unidos no pudo ocultar un documento gravísimo: el Informe Rockefeller.

Ahí está claro el propósito de los Estados Unidos de inundar a América Latina con sectas protestantes para dividir al pueblo.

En México, la invasión protestante creció mucho después de la persecución religiosa de Plutarco Elías Calles (masón) y de la Guerra Cristera (1926-1929).

Recordemos que en 1925 Calles había intentado fundar una "Iglesia Católica mexicana" separada de Roma. Su proyecto fracasó al igual que la establecida por Benito Juárez en el siglo XIX.

Cuando Calles persiguió a la Religión Católica encontró una seria oposición en el pueblo católico mexicano.

Véase “Cristiada”, película completa:

El Padre Fernando Azuela, S.J., explicaba que:

“Por eso, poco después, el gobierno decidió abrir todas las puertas al Protestantismo para debilitar a los católicos.

“Hoy en día, el Imperialismo Yanqui nos está invadiendo con sus sectas protestantes con el mismo pensamiento del Imperio Romano "Divide et Impera" ("divide y vencerás").

“Enorme interés tienen los Estados Unidos en México:

“Las fábricas, el comercio, las cosechas, el petróleo, la deuda externa.

“Han aumentado grandemente su poder exprimiendo a nuestro país, igual que a muchos otros.

“Por eso les interesa tenernos divididos y muy dormidos rezando para que Jesús nos salve nomás después de muertos.

“Y por eso tantas sectas protestantes apoyadas con sus dólares; tantos libros impresos en los Estados Unidos; tantas campañas y predicadores como Billy Graham.

“Las sectas protestantes nos dividen poniendo varios cultos en la misma población.

“También nos dividen predicando que la salvación es un asunto individual, no comunitario.

“Sólo rezan, sólo cantan y hacen que el pueblo se resigne con los brazos cruzados ante las peores injusticias.

“Para esto los Estados Unidos han enviado a Centroamérica más de 2 mil predicadores y a toda Latinoamérica más de 12 mil.

“Si logran engañar al pueblo humilde, los Estados Unidos seguirán tranquilos apoderándose de la riqueza de estas tierras y usando a los hombres como esclavos.

“Para esto Estados Unidos está enviando más y más predicadores.

“Si te encuentra un sectario protestante que ataca tu fe católica:

NO hables con él sobre tus creencias: sólo piensa dañarte, no sabe escucharestá entrenado para ser sólo lengua y nunca oído".

Orígenes de las sectas en México

La independencia de México fue entusiastamente alentada por los Estados Unidos, pues mientras fuera España quien gobernara, no podrían dominarnos.

Manejando hábilmente las ideas masónicas de la Revolución Francesa, ayudaron a los que ahora llamamos Padres de la Patria a vencer a la Corona Española y abrir las puertas al imperialismo estadounidense.

Joel Poinsett, fundador de las logias masónicas yorkinas y embajador estadounidense en tiempos de Benito Juárez (masón), convenció a este último de dar entrada los protestantes, pues mientras México fuera monolíticamente católico, los Estados Unidos no podrían adueñarse de nuestra economía, primer paso para la dominación política.

"Los hijos de las tinieblas son más astutos que los Hijos de la Luz" Jn. 16, 18

Así fue como en 1870 empezaron a trabajar en México algunas sectas americanas y para 1885 ya contaban con 35,000 adeptos. Cien años después, ya eran 880,000 y en 1980 eran dos millones doscientos mil.

Se calcula que en la actualidad existen en nuestro suelo entre cinco y seis millones de protestantes.

Como las sectas actúan en secreto, no es fácil su estudio. No obstante, tenemos suficiente información:

Factor psicológico

Narcisismo 

Las sectas se contemplan a sí mismas, sus pensamientos, planes. Se consideran únicos y mejores.

En las sectas se da una ruptura de comunicación, física y personal con la familia, amigos, estudio, pareja, trabajo, etc.

La consecuencia será el fanatismo emocional e irracional.

Síndrome de Estocolmo

Aquí, lo mismo que en muchos miembros de las sectas, se daría un adoctrinamiento.

Se trataría de desórdenes disociativos atípicos en los que habría estado presente una persuasión coercitiva prolongada e intensa... Las creencias serían emocionales.

Culpabilidad y angustia

Suele estar presente desde los comienzos de la integración de los miembros.

A estos se los lleva a tomar conciencia de que su vida pasada fue mala, impura, equivocada, culpable.

Estuvo apartada de la verdad, de la salvación que ahora ha encontrado en la secta.

Por lo mismo, debe pasar de la infidelidad a la fidelidad, abandonando toda creencia y vida anterior. Aquí aparece la angustia.

Se recurre al líder o líderes de la secta y se crea dependencia, relación personal.

En la secta estaría la seguridad, el alivio. En ella puedo pedir perdón y luchar por ser puro y perfecto.

Aquí tienen importancia el aislamiento y la comunicación reducida.

Al sentimiento de culpa y de angustia sólo le responde la secta y no hay posibilidad de otros planteamientos y orientaciones.

Como la orientación emocional es planificada y realizada racionalmente en forma igual para todos los de la secta, se llega a una unificación en la forma de ser, actuar y hablar.

Siempre nos encontramos con el mismo tipo de personas y con las mismas proposiciones y respuestas en los Testigos de Jehová, Mormones y otras sectas.

Ante la culpabilidad y la angustia aparece el padre que sería el líder y la madre que sería el grupo. Ellos consuelan y todos son felices.

El miedo

Después de entrar en muchas de las sectas y dar algunos pasos, no es fácil salir de ellas. La estructura lo prohíbe y el miedo se hace presente.

Por otra parte, como se hace creer al miembro de la secta que la familia y la sociedad son el mal, se huye de ellos, se le puede llegar a odiar y hasta agredir. En este sentido puede llegar a lo psicopático.

En las sectas se exige sumisión, sacrificio, entrega de dinero. Se hace creer que así se llega a la perfección.

La soledad

Hoy en día existe poca comunicación y no faltan las penas y los problemas.

En estas situaciones aparecen las sectas ofreciendo compañía, amistad, fraternidad; ofrecen una especie de familia, comunidad.

Se acercan a lugares problemáticos de abandono para realizar conquistas: a parques, hospitales, cárceles, ancianos, etc.

Echan la culpa de los problemas a los otros: familia, amigos, estudio, trabajo.

Luego llegan las técnicas y se termina cambiando la personalidad. A partir de aquí se hacen aportes económicos al grupo o se trabaja gratuitamente para la secta.

Personalidades paranoicas

Entre las sectas no faltan personas delirantes que proyectan lo que son: sus temores, deseos, frustraciones. El delirante se cree el elegido, el mesías.

El paranoico suele ser inteligente y una persona con capacidad de relacionarse y convencer con sus ideas, tanto personalmente como en forma masiva.

Como delirante crea su doctrina y luego la transmite emocionalmente y con personalidad autoritaria.

Muchas veces los que reciben los mensajes se encuentran deprimidos por alguna circunstancia.

Las sectas se acercan principalmente a jóvenes cansados, descontentos, desorientados.

Cuando toman contacto con el grupo no se le deja solo para que no piense. Hay que conseguir la irracionalidad.

A veces se aplican técnicas neurofisiológicas para despersonalizar.

Por medio de aparentes terapias, test, métodos que dicen ayudar a la depresión y todo tipo de problemas, también el nuevo miembro suele terminar con una personalidad psicopatológica. Hay una cierta transmisión de la enfermedad.

Factor sociológico

Los jóvenes

Viven problemas de falta de comunicación, aburrimiento, desorientación.

Quieren tener libertad de elección, sentirse alguien, pertenecer a grupos sin aparentes normas.

Las sectas dicen responderle a todo, aunque después no sea cierto.

Mujeres casadas de 35-50 años

Después de años de matrimonio, de menor relación con los hijos, las mujeres se sienten solas y quieren ser tomadas en cuenta.

Algunas se refugian en las sectas. Existen muchos testimonios sobre el particular.

Los ancianos

Suelen ser los más solos y abandonados. Entonces son visitados, atendidos. Fácilmente entran en el grupo, comparten sus pensiones y entregan sus bienes por testamento.

Conversión y sociedad

En los cambios que se dan en los que entran a las sectas suelen estar presentes la búsqueda de la solución a sus problemas sociales, familiares, económicos.

Por otra parte, LAS IDEAS NO SE DISCUTEN. Se presentan:

Por medio de afirmaciones, repeticiones, influencia; se hace hincapié en el temor: "si no sigo el camino, me condeno"; se inculca el sentimiento de culpa y hacen promesas de liberación del infierno, de salvación. El mundo está perdido.

Todos son grupos bien estructurados y organizados en que las respuestas a sus interrogantes están escritas definitivamente en forma terminante e inmutable.

En las sectas hay vida comunitaria, pero falta el compromiso social. 

Reclutamiento

Muchos reclutan adeptos secretamente, mostrando una marcada resistencia a revelar su verdadera identidad y finalidades, hasta que un individuo está ligado por una promesa a la organización.

En síntesis

Las sectas piensan por unoEvitan que uno tome decisiones. "Ya sabemos qué decidir, comprometerse cuesta". Pero es necesario que uno mismo sea responsable de sus actos.

Sin embargo, Roberto Jay Lifton publicó en 1961 el libro "Psicología y Totalitarismo en China", obra reconocida como importante, en la que habla de las condiciones de la transformación del pensamiento sin consentimiento.

Estas son:

El aislamiento, la manipulación religiosa o ideológica; la necesidad creada de "purificación"; la obediencia y dedicación a la causa; comprensión a la confesión pública; la vivencia de la "verdad sagrada"; nuevo vocabulario; valoración de la doctrina y maniqueísmo.

(Cf. Francisco Sampedro Nieto, C.M. SECTAS y otras doctrinas en la actualidad, Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), México, 1993).

La doctora Renée de la Torre nos dice que:

Los grupos sectarios emplean tácticas de control mental que mantienen en secreto. 

En los años sesenta, psicólogos de los Estados Unidos entrevistaron a los soldados americanos que regresaban de la guerra de Corea del Norte, en especial hablaron con los que tuvieron un cambio drástico en su personalidad.

Llegando a la conclusión que estos soldados habían experimentando un lavado de cerebro ejercido por los comunistas.

Luego, otras personas se dieron cuenta de que algunas personas en ciertos grupos religiosos experimentaban cambios psicológicos semejantes. 

Se reconoció que algunos grupos hacían lo mismo con sus miembros y llamaron a este mecanismo control mental o reforma del pensamiento.

Por eso es muy importante conocer y entender esta técnica psicológica para poder dialogar con los miembros de los grupos sectarios (se puede dialogar (no discutir) únicamente si se tiene la preparación adecuada y suficiente para ello);

de lo contrario podríamos decepcionarnos ante la falta de respuesta al hablar con ellos como consecuencia del control mental que recibieron. 

A los soldados americanos, que mencionamos, les limitaban la información que recibían del exterior Impedían que les llegara información objetiva.

Así los soldados escuchaban solamente una versión de la historia.

Lo mismo sucede con los grupos que utilizan la manipulación psicológica. Controlan la información que llega a sus miembros.

Ellos desaniman a sus adeptos a leer, escuchar radio, ver televisión o recibir cualquier información contraria a sus doctrinas.

Aconsejan abstenerse de lo que consideran como algo mundano... 

Estos grupos mantienen a la persona muy ocupada leyendo la Biblia, asistiendo al culto con mucha frecuencia, visitando las casas, todo para que la persona esté cansada y no tenga tiempo de pensar y evaluar su situación. 

Estar muy ocupado y cansado sirve para aislar a la persona de otras que no están en el grupo.

Como resultado se va cambiando y se controla poco a poco el modo de pensar por falta de información.

Conclusión

En el año 2000 se anunció la realización del Jubileo de los Conversos.

Se tenía preparada una serie de testimonios de los participantes, entre los que habría ex pentecostales, ex mormones, ex metodistas, ex new age, ex testigos de Jehová, ex santeros, ex adventistas, ex esotéricos y ex evangelistas, entre otros.

En los Estados Unidos, informaba el Padre Daniel Gagnon, OMI, existe la “Red del Retorno a Casa”, una institución católica compuesta por más de mil 200 ex pastores de otras denominaciones que se interesan por la educación del converso en la fe.

(Cf. “Avanza la organización del Jubileo para los Conversos”, en periódico Nuevo Criterio, no. 340, 5 de agosto, México, 2000, p. 3).

El Padre Flaviano Amatulli Valente, FMAP, es el fundador del Movimiento Eclesial “Apóstoles de la Palabra”.

Se trata de niños, jóvenes y adultos que sirven a la Iglesia dando a conocer la Palabra de Dios, formando pequeñas comunidades cristianas y fortaleciendo la fe de los católicos frente al proselitismo religioso, mediante visitas domiciliarias, pláticas, cursos, retiros, congresos, etc.

Sobre el tema de la Iglesia Católica y las sectas, presenta una serie de preguntas y respuestas en este link:


El Padre Rafael Cervantes, S.J., escribió “100 preguntas a un testigo de Jehová” y han sido publicadas en el folleto E.V.C., no. 91, de la serie que puede adquirirse en los estantes que se encuentran a la entrada de las iglesias y en este link:


También puede leerse mi breve artículo intitulado “Reflexiones y respuestas para los Testigos de Jehová”, en este link:
http://apostoladodelosultimostiempos.blogspot.com/2019/04/respuestas-para-los-testigos-de-jehova.html

Finalmente, el fenómeno de las sectas solo se entiende en el contexto del proyecto del Nuevo Orden Mundial, es decir, la conspiración de la masonería contra la Iglesia Católica para imponer un solo gobierno mundial. Léase: